Tu puta madre.
- Xisco
- No hay mucho que decir. Soy una persona, más bien otro idiota más que no sabe que hacer con su vida y prefiere contarla por aquí para no tostarle la oreja a un sólo individuo. Si puedo dar por culo a más uno a la vez, ¿por qué no hacerlo?
jueves, 1 de enero de 2015
Disfruto del dolor emocional.
¿Conoceis ese dolor que os causan los celos?
Ese dolor que surge en vuestro pecho cuando la chica que os gusta os cuenta algo que ha hecho con su novio, ¿os suena?
Pues bien, ese dolor, que tanto duele, ese dolor agudo en el pecho que hace que agite la cabeza y me lleve mi mano hasta ella es algo de lo que disfruto. Me duele, me duele a rabiar aunque a veces se me pase un poco con un un "no es para tanto", que mi mente suscita, pero que en realidad suena a un "no la quieres de verdad", y no sé cuál duele más. Agito mi cabeza todavía más ante esa traza de pensamiento y me aferro más a ese dolor cada vez que pasa, porque cuanto más me duela, más querrá decir que estoy vivo, que estoy avanzando, que al fin he elegido, y que la quiero, y en este caso el orden no indica el grado de importancia de cada cosa.
Ese dolor me produce placer, aunque duela. Yo mismo hago preguntas que sé que van a tener respuestas dolorosas, solo para sentir ese dolor, porque por algún motivo me produce placer, me gusta, algo dentro se alimenta de ese dolor. Y me gusta.
Pero todavía me gustaría más el ser feliz, el estar bien, o almenos eso creo todavía. El volver a aquel día de navidad, donde me entregó dos anillos, y nos abrazamos, y por una vez entre muchísimas otras, parecimos una pareja de verdad, una pareja feliz, y perfecta. De blanco cálido navideño, azul, rojo, y verde, con un poco de dorado, como el arbol de navidad de su casa, que arbol tan pijo.
Sí, quiero sufrir, aunque duela, aunque me muera de agonía, porque sé que lo merezco, y porque sé que es necesario para seguir adelante, el dolor me redimirá de todo el daño que he hecho y me hará madurar, me hará cambiar para bien porque al fin sentiré lo que todas las personas a las que he hecho mal han sentido, al fin tendré mi merecido, y valga la redundancia, tan merecido. Me siento bien sufriendo, porque siento que es lo correcto, al fin.
Al fin ya no haré más cosas que me hagan sentir mal, y que sé que están mal y que aún así hacía. Es hora de darme cuenta de las acciones que realizo y elegir bien y con sabiduría, con empatía, y con cabeza, y además, pagar por todas las acciones que he hecho mal aún sabiendo que estaban mal, y que le harían daño a gente a la que quiero.
Maduraré, y tendré el dolor presente para darme cuenta de que debo madurar, y porqué debo madurar, al fin usaré la cabeza, y esta vez lo voy a hacer, de verdad.
Feliz 2015 a todos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)